martes, 20 de octubre de 2020

Verano en los embalses de Santillana y Guadalix 2.

El 4 de septiembre nos enteramos que se han visto en Guadalix 1 correlimos de Temminck y 1 pagaza piquirroja, que por la tarde serían 2. Animados por la noticia, ya que no son muy comunes por estos lares, nos acercamos el día 5 por la mañana. Aunque barremos con nuestros telescopios todas las zonas de limos para buscar a la pequeña limícola, y las rocas sobre el agua y las orillas, por si descubriéramos a las pagazas, no hay suerte. Si que tenemos suerte y observamos 2 cigüeñas negras que en su migración nos sobrevuelan.

Cigüeña negra (Ciconia nigra)

Seguían las dos agujas colinegras, 1 espátula, 1 correlimos común, 3 andarríos bastardo, 4 chorlitejo grande y cuando comenzamos a recorrer el perímetro del embalse, nos encontramos con el joven vuelvepiedras que sigue en el embalse.

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

En el embalse de Guadalix, además, escondido entre las espadañas, se puede llegar a observar, con paciencia, al escurridizo y sigiloso rascón.

Rascón (Rallus aquaticus)

El día 13 de septiembre, en el embalse de Santillana, nuestros compis Pedro y Samuel, descubren a un águila pescadora volando.

Águila pescadora (Pandion haliaetus). Foto: Pedro Juan Sanz

En algún momento perseguida y asediada por algunas gaviotas.

Águila pescadora (Pandion haliaetus). Foto: Samuel de la Torre.

Además observan un abejero en migración, 1 archibebe claro, 1 garceta grande, 1 correlimos menudo y 1 correlimos tridáctilo, este último, accidental en Madrid.

Correlimos tridáctilo (Calidris alba). Foto: Pedro Juan Sanz

Septiembre sigue entretenido, y nuestros compis Pedro y Ángel descubren a un joven flamenco en el embalse de Santillana el día 16.

Flamenco (Phoenicopterus ruber). Foto: Pedro Juan Sanz

El día 20, en el mismo embalse, hay varios chorlitejo grande, continúa el correlimos tridáctilo, además de 1 correlimos menudo y un correlimos común.

Correlimos común (Calidris alpina). Foto: Pedro Juan Sanz

Al día siguiente, día 21, me acerco a disfrutar de la presencia de estas aves que solo podemos ver en estas fechas migratorias, y la suerte, hace que descubra a otra limícola menos frecuente, una aguja colipinta.

Aguja colipinta (Limosa lapponica)

La presencia de esta especie en la comunidad de Madrid es accidental y muy escasa, habiendo años que no se cita, lo que hace muy interesante su localización.

Aguja colipinta (Limosa lapponica)


sábado, 17 de octubre de 2020

Verano en los embalses de Santillana y Guadalix. 1

En estos primeros días de otoño, cuando el fresquito empieza a hacer acto de presencia y los días van acortando su periodo de luz solar, aprovechamos para recordar lo interesante que ha sido la anterior estación veraniega, en los embalses de Santillana y Guadalix de la Sierra, ambos en el norte de Madrid.
Con los calores de agosto, nos visitan algunos jóvenes de garza imperial.

Juvenil de garza imperial (Ardea purpurea)

Son más frecuentes en el embalse de Santillana, y este año, hemos podido disfrutar varias semanas de esta elegante ardeida en este enclave.

Juvenil de garza imperial (Ardea purpurea)

Ésta época, es especialmente interesante para observar aves limícolas en sus pasos migratorios. A los más comunes chorlitejo chico, andarríos chico y andarrios grande, se unen otros menos comunes por estos parajes. A mediados de agosto, observamos 1 archibebe claro (Tringa nebularia)y 2 andarríos bastardo (Tringa glareola), en Guadalix, y 1 aguja colinegra (Limosa limosa) y 1 Andarríos bastardo en Santillana.

El final de agosto nos trajo al diminuto correlimos menudo (Calidris minuta) a Santillana. Todas estas limícolas proceden del centro, y en mayor medida, del norte de europa.

Correlimos menudo (Calidris minuta). Ángel Martínez

También se pudieron ver un par de grupitos de avocetas (Recurvirostra avosetta), que sumaban unos 25 individuos.

Avocetas (Recurvirostra avosetta). Foto: Ängel Martínez
Avocetas (Recurvirostra avosetta). Foto: Ängel Martínez

El comienzo de septiembre vino cargado de novedades y buenas observaciones. En Guadalix, el día 1 vimos las primeras agachadizas. A tres andarríos bastardo, se habían unido perforando constantemente el barro en busca de alimento, 2 preciosas agujas colinegras.

Aguja colinegra (Limosa limosa)

Aguja colinegra (Limosa limosa)

Y a la aparente tristeza de una solitaria espátula, se unieron un grupito de tres, que decidieron elegir estas aguas, para descansar y coger fuerzas para continuar con su migración hacia el sur.

Espátula (Platalea leucorodia). Foto: Samuel de la Torre

Espátula (Platalea leucorodia). Foto: Samuel de la Torre

El 2 de septiembre nos llega la noticia de que se ha visto un falaropo picofino (Phalaropus lobatus) en Guadalix. Como la observación de esta especie es extremadamente rara en Madrid, con 2 únicas citas, y a pesar de haberla visto en este mismo paraje, en su primera aparición en el año 2007, no podíamos dejar pasar la ocasión de intentar volver a verla.
Por la tarde un grupo de socios de Anapri nos acercamos a probar suerte. La noticia había corrido como la pólvora, y un nutrido grupo de ornitólogos habían hecho acto de presencia, con los mismos propósitos.
Tras una permanente e infructuosa búsqueda, debemos asumir que el bicho no está. Aún así, la tarde es productiva. Siguen las 2 agujas colinegras, las 4 espátulas y nos sorprende la presencia de 1 vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

La presencia de esta especie en humedales de interior no es muy frecuente, por lo que la observación nos alegra la tarde.

Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Buscando y buscando, descubrimos también a un joven combatiente (Philomachus pugnax). 

Combatiente (Philomachus pugnax).

Nos enteramos de que alguien ha visto un águila pescadora, que nosotros nos perdimos, pero el final de la tarde nos proporciona la observación de algunos martinetes aterrizando en los sauces, y la fugaz pasada de un precioso alcotán (Falco subbuteo).

Alcotán (Falco subbuteo). Foto: Fabián Luján.

Alcotán (Falco subbuteo). Foto: Fabián Luján.


lunes, 12 de octubre de 2020

Reubicación y colocación de cajas nido para lechuza en la Suerte Ampanera.

El pasado 4 de octubre, y coincidiendo con la celebración del Día Mundial de las Aves, vari@s compañer@s de Anapri lo celebramos en la finca colaboradora de producción ecológica, la Suerte Ampanera. La jornada la dedicamos a la reubicación y colocación de cajas nido para lechuzas, continuando con el proyecto en beneficio de rapaces nocturnas y de esta especie, que llevamos desarrollando desde comienzos de año.

http://anapri-asociacionnaturalistaprimilla.blogspot.com/2020/02/proyecto-rapaces-nocturnas-en-la-suerte.html
http://anapri-asociacionnaturalistaprimilla.blogspot.com/2020/03/anapri-rapaces-nocturnas-cajas-nido-y.html
http://anapri-asociacionnaturalistaprimilla.blogspot.com/2020/07/ayudando-la-lechuza-comun-tyto-alba-en.html

Foto: Noelia del Riego.

En primer lugar, desplazamos la caja nido en la que realizamos el hacking con BRINZAL, a una zona resguardada y más segura. La colocamos en el exterior de una de las naves para las cabras y a unos cuatro metros de altura.

Foto: Eduardo Ramírez.

En segundo lugar, recuperamos otra de las cajas que teníamos colocada en la finca hace algunos años, y reparamos el tejado y colocamos unos anclajes para poder colgarla.

Foto: Eduardo Ramírez.

El destino de esta segunda caja, era el lugar donde almacenan la paja y el heno para la alimentación de las cabras.

Foto: Eduardo Ramírez.

En este caso, la caja se encuentra en un lateral de la nave, que tiene todo el frontal abierto y por tanto de fácil acceso para las posibles lechuzas que puedan visitarla.

Foto: Eduardo Ramírez.

Aquí, casi pegada al techo, la caja nido está situada a una altura de unos siete metros. Que no os engañe la foto, la escalera de la izquierda tiene tres tramos y nuestro compi Javier está encima de dos alpacas de paja.

Foto: ANAPRI

Así de bien se ve con la nave recién ocupada por la reserva de paja para el otoño-invierno.

Foto: ANAPRI

La tercera caja, y primera cedida por BRINZAL para ver si la ocupaba alguna pareja de lechuzas, en el comienzo de nuestro proyecto, antes del hacking, la colocamos en una de las naves donde comen y descansa el rebaño de cabras, a unos cuatro metros de altura.

Foto: ANAPRI

Foto: ANAPRI

Así de bien se ve, integrada en la rutina diaria del espacio donde las cabras se alimentan.

Foto: ANAPRI

La cuarta caja la colocamos en la nueva nave, a casi seis metros de altura. En este caso, la caja fue cedida en 2018 por GREFA, Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y sus hábitat.

Foto: Noelia del Riego

Foto: Eduardo Ramírez.

Foto: ANAPRI

La quinta caja, también cedida en su día por GREFA, la colocamos en la parte opuesta de la misma nave.

Foto: Eduardo Ramírez.

Por aquí podemos ver como queda en la enorme nave. El lugar cuenta con varios espacios permanentemente abiertos, lo que facilitaría la entrada y salida de nuestras ansiadas inquilinas.

Foto: Eduardo Ramírez.

La diminuta caja que se aprecia en la foto, en el centro arriba, da idea de la dimensión del espacio.

Foto: ANAPRI

Lógicamente, no se ocuparían todas. El colocar tantas cajas ayuda a que, en caso de tener mucha suerte, las lechuzas puedan elegir el emplazamiento que más les guste. Además tendrían disponibilidad de más espacios para ocultarse y descansar.

Foto: ANAPRI

Como siempre, agradecer a Rafael González la implicación y colaboración en todas las iniciativas que le planteamos desde Anapri y otras asociaciones, para la conservación de espacios y especies.

Solo nos queda esperar y confiar en que las cajas cumplan su función. Yo, si fuera lechuza, no lo dudaría.

 

miércoles, 7 de octubre de 2020

Día Mundial de las aves.

El pasado fin de semana se celebró el Día Mundial de las aves. Como no podía ser de otra manera, Anapri nos unimos a tal celebración. En esta señalada ocasión, aprovechamos para visitar Soto Gutiérrez. Después de una hora de viaje, un reducido número de socios, estábamos en el paraje. 

Foto: Eduardo Ramírez.

Aparcamos cerca de la depuradora. Por un camino encharcado y con carrizos de casi 3 metros, avanzamos para bordear la EDAR. Por encima nos pasan volando los primeros cormoranes.

Joven de cormorán grande (Phalacrocorax carbo). Foto: Eduardo Ramírez

Al llegar a un cruce de caminos, vemos a un coche aparcado con pajareros dentro, mirando a un charco de un camino. Recuerdo que hace más de diez días alguien me comentó que se estaba viendo una polluela pintoja en la zona. Parece que el sitio exacto era ahí, así que decidimos aguantar un rato observando el charco. Un pequeño pajarillo aparece por la orilla. Se trata de un pechiazul, que suelen migrar desde Europa o bajan en altura los reproductores ibéricos, para pasar el invierno en zonas encharcadas con carrizos y zonas palustres.

Pechiazul (Luscinia svecica). Foto: Eduardo Ramírez

Una gallineta cruza el camino a toda velocidad, un rascón se deja ver escasos segundos, provocando cierta confusión por su razonable parecido con la polluela. Minutos después ahí está.

Polluela pintoja (Porzana porzana). Foto: Eduardo Ramírez

La polluela pintoja, es la mayor de las polluelas que se pueden ver en España. El tamaño y el moteado blanco del pecho, la diferencia de sus parientes europeas.

Polluela pintoja (Porzana porzana). Foto: Eduardo Ramírez

Según el anuario ornitológico de Madrid, el estatus que tiene en la comunidad es de aves en paso migratorio con cifras muy reducidas, así que toda una suerte poder disfrutar de este rálido en un día tan señalado.

Polluela pintoja (Porzana porzana). Foto: Eduardo Ramírez

Se alimenta de insectos acuáticos, lombrices, caracoles y también de algas y vegetales, que picotea en los limos y zonas de agua cercanos al carrizal.

Polluela pintoja (Porzana porzana). Foto: Eduardo Ramírez

Ante cualquier sobresalto, una ligera carrerita la hace desaparecer entre la espesura de la vegetación palustre.
Polluela pintoja (Porzana porzana). Foto: Eduardo Ramírez

Después de tan gratificantes observaciones, nos alejamos para seguir conociendo el lugar. Una lagunilla junto a la depuradora, nos acerca las primeras observaciones de garzas reales, garcetas comunes, gaviotas sombrías y una pareja de martines pescadores persiguiéndose. En el maizal, grupos mixtos de gorriones comunes, molineros y morunos, revolotean de un lado a otro. 
Continuamos el camino, y en una finca con reses bravas y un poco encharcada, comparten espacio un grupito de cigüeñas blancas.

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia). Foto: Eduardo Ramírez

El lugar parece estar salpicado por varias lagunillas donde desarrollan su actividad varias especies de aves.

Foto: Eduardo Ramírez

Vuela alguna agachadiza, también una garceta grande, y en el agua se mezclan ánades frisos y fochas.

Focha y ánades frisos. Foto: Eduardo Ramírez

Por encima del carrizal, son frecuentes los vuelos de campeo de diferentes aguiluchos laguneros.

Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus). Foto: Eduardo Ramírez

Siempre vigilados por sus posibles presas acuáticas, incluidos los grandes patos cuchara.

Cuchara (Anas clypeata). Foto: Eduardo Ramírez

Algunos somormujos y zampullines comunes se afanan en alimentarse de pequeños peces y por encima nos sobrevuela una pareja de ánades reales.

Pareja de ánade real (Anas platyrhynchos). Foto: Eduardo Ramírez

Continuamos camino viendo grupos de pardillos y jilgueros, además de algún verderón y pequeños grupos de bengalí rojo, hasta que llegamos a una finca con "cabestros".

Foto: Eduardo Ramírez

Tenemos la suerte de que un andarríos grande llega volando y se posa en la pradera junto a alguna lavandera blanca.

Andarríos grande (Tringa ochropus). Foto: Eduardo Ramírez

Muy cerquita, en una reducida zona encharcada, se alimentan un par de chorlitejos chico.

Chorlitejo chico (Charadrius dubius). Foto: Eduardo Ramírez

En el lado opuesto, otro encharcamiento reúne a un par de ánade rabudo, una decena de cucharas y cuatro cercetas, además de una buena concentración de cigüeñas blancas, alrededor de 120 individuos. Con el telescopio observo que algunas portan anillas octogonales negras, que corresponden con modelos utilizados en Alemania, Suiza, Bélgica y Holanda, entre otros. 

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia). Foto: Eduardo Ramírez

Comenzamos a desandar el camino. Vemos ahora algún porrón común y un calamón que se oculta rápidamente en el carrizo en una charca a la derecha del camino. En la espera a ver si vuelve a salir, en el cielo aparece la reina. Un juvenil de águila real sobrevuela el paraje a la búsqueda de uno de los abundantes conejos.

Águila real (Aquila chrysaetos). Foto: Eduardo Ramírez

Junto a los cortados, pero un poco más lejos, nos sorprende también la presencia de un joven de águila perdicera campeando con parecidos propósitos, justo después de ver como un trío de urracas asedia y expulsa de un chopo a un cernícalo vulgar.
Después de tan fructífera espera, sin volver a ver al calamón, continuamos hacia la depuradora. Varias garcillas bueyeras se alimentan ahora en la finca de reses bravas.

Garcilla bueyera (Bubulcus ibis). Foto: Eduardo Ramírez

Busardo ratonero (Buteo buteo). Foto: Eduardo Ramírez

Un ratonero nos observa desde un peligroso posadero, mientras nosotros hacemos lo propio con la polluela, que ha salido de nuevo escasos segundos.

Polluela pintoja (Porzana porzana). Foto: Eduardo Ramírez

La suerte hace que un macho de bengalí rojo decida bajar a beber en el mismo charco, poniendo una nota de color al final de tan buena jornada.

Bengalí rojo (Amandava amandava)