martes, 6 de noviembre de 2018

Charla sobre el Águila Imperial Ibérica

El pasado sábado 3 de noviembre, dimos una charla sobre el águila imperial ibérica en la biblioteca municipal Lope de Vega de Tres Cantos. La idea de unas jornadas sobre el águila imperial, surgió hace ya algunos meses. Los verdaderos impulsores de estas jornadas fueron nuestros compañeros de ARBA Tres Cantos, Manuel y Julián. Tras un par de reuniones en la que nos propusieron dar una charla y realizar una salida para intentar ver a tan emblemática rapaz, nos pusimos en marcha encantados. Quisimos hacer partícipes al ayuntamiento de Tres Cantos, no en vano, la localidad pertenece a la red de municipios por la conservación del águila imperial. Después de una reunión con el concejal de Medio Ambiente, Valentín Panojo, la idea le pareció muy buena y conseguimos el apoyo de la concejalía. Ya sólo nos faltaba buscar el lugar idóneo para impartir la charla. Qué mejor lugar que una biblioteca, con el apoyo incondicional y todas las facilidades por parte de Rebeca Moyá y el equipo, a quien desde aquí extendemos nuestros agradecimientos. 

Teníamos la intención de que las jornadas estuvieran reforzadas con diferente material visual y expositivo. El perseverante y eficaz trabajo de nuestro compañero Eduardo Ramírez, hizo que la Sociedad Española de Ornitología, SEO/Birdlife, personalizado en Sara Cabezas y Laura Benítez, nos cediera una exposición con ocho magníficos paneles sobre la magestuosa rapaz, además de algunas guías y posters.

Todo estaba saliendo rodado. Para colmo, el reconocido artista tricantino, Xenso Sánchez, nos cedió dos maravillosas réplicas de la más imperial de nuestras águilas.

Se aproximaba la hora y en la entrada se palpaba el interés de un buen número de vecinos, que se acercaron interesados en saber más sobre esta ave catalogada en peligro de extinción.

Frente a unas cuarenta personas, Manuel, presidente de ARBA (Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono), realizó una introducción al evento, resaltando la importancia estratégica que tiene Tres Cantos en la conservación del águila imperial ibérica y de la necesidad de conservar el hábitat en el que vive.

Después me tocó el turno de dar la charla y desvelar los aspectos relacionados con la historia, biologia, distribución, hábitat, alimentación, amenazas, conservación y evolución de sus poblaciones a nivel nacional y en la Comunidad de Madrid. En definitiva, un repaso a todo lo que rodea a la más amenazada de nuestras rapaces ibéricas.

Con una ronda final de preguntas por parte de los asistentes, finalizamos con gran satisfacción la inolvidable jornada.

sábado, 3 de noviembre de 2018

viernes, 12 de octubre de 2018

Seguimiento de cigüeñas negras 2

En estas jornadas de seguimiento, también las hemos podido observar junto a sus parientes más urbanas las cigüeñas blancas. Las cigüeñas blancas en su migración son más tempraneras, y las últimas las vimos a principios de septiembre.

Cigüeñas. Foto: Eduardo Ramírez.
Pero el salir al campo siempre depara alguna sorpresa. El 9 de septiembre disfrutamos con unos 4-5 vencejos reales que estuvieron volando cerca de nuestro observatorio.

Vencejo real (Apus melba). Foto: Bruno García
Venían hacia el norte acompañados de varias decenas de vencejos comunes y huyendo de la tormenta que podíamos apreciar situada más al sur. Estos comportamientos son habituales en los vencejos. Antes de enfrentarse a una zona con lluvias donde los insectos voladores que son su alimento escasean, prefieren alejarse a zonas más propicias para luego seguir su viaje.

Vencejo real (Apus melba). Foto: Bruno García
El vencejo real es una especie bastante escasa en la comunidad de madrid, lo que hace que nuestros escasos encuentros con ellos siempre sean celebrados con gran alegría. Tuvimos la suerte de que nuestro jovencísimo compañero Bruno inmortalizara el momento con su cámara.

Vencejo real (Apus melba). Foto: Bruno García
Siguiendo con las cigüeñas negras, las solemos observar descansando en espacios abiertos con buena visibilidad o dentro del río. Las zonas poco profundas son las que seleccionan para perseguir y pescar las presas que serán su alimento, los peces.

Cigüeña negra (Ciconia nigra). Foto: Bruno García.
En algunas ocasiones prefieren posarse en torretas eléctricas donde se sienten seguras, aunque algunos de estos apoyos, en ocasiones, pueden ser peligrosos para ellas por el riesgo de electrocución.

Cigüeña negra (Ciconia nigra). Foto: Eduardo Ramírez.

martes, 9 de octubre de 2018

Agaporni lutino

A mediados de septiembre, pude escuchar desde el interior de mi casa, el reclamo inusualmente cercano de alguna especie de "loro". Inmediatamente cogí los prismáticos y salí a la terraza. Después de unos minutos de búsqueda y guiado por el estruendoso reclamo del ave en cuestión, ahí lo encontré, entre las hojas de un platanero.

Se trataba de un agaporni de la variante Lutino. Aunque es un ave preciosa, su lugar no era este y debió escaparse de alguna casa donde esta especie estaba en cautividad, con el consiguiente peligro que conlleva. Las justificaciones a esta afirmación, están perfectamente recogidas en la página de Seo/Birdlife, en su sección de especies exóticas y que a continuación narramos.



La introducción de especies exóticas invasoras por parte del hombre es hoy en día una de las principales amenazas con que se enfrentan los ecosistemas naturales y la biodiversidad. Estas especies representan, después de la destrucción del hábitat, la principal causa de extinción de especies, siendo incluso en las islas oceánicas la primera causa. Se calcula que una cuarta parte de las especies de aves que se encuentran actualmente en peligro de extinción lo están debido a las introducciones de invasoras. Éstas pueden depredar sobre especies autóctonas, competir por los recursos, hibridarse, transmitir enfermedades o alterar el hábitat, siendo algunas capaces incluso de llegar a cambiar el propio funcionamiento del ecosistema.
En España se ha registrado la introducción en el medio natural de más de 250 especies de aves exóticas. De éstas, al menos 17 especies se encuentran ya establecidas y otras 7 especies podrían llegar a estarlo próximamente. Al menos la mitad de ellas revelan ser especies exóticas invasoras. A pesar de las leyes y los tratados internacionales, en nuestro país se sigue fomentando, en la práctica, la introducción de especies exóticas. Así, cada año se registra la introducción de cerca de un centenar de especies de aves exóticas, principalmente debido a su comercio.

domingo, 7 de octubre de 2018

Seguimiento de cigüeñas negras.

Como años anteriores, desde julio, realizamos el seguimiento de la migración de la cigüeña negra por el Pardo. Por la vía pecuaria de acceso hacia nuestro punto de observación, es frecuente encontrarnos a los abejarucos en los cableados de las torretas. A estas alturas, ya han viajado hacia África y ya no se pueden ver.

Abejarucos (Merops apiaster)
Habitual también en nuestras observaciones, es la increible águila imperial ibérica, que no desdeña el posarse en las impresionantes atalayas que suponen las altísimas torres de alta tensión. Atalayas poco naturales y en principio poco peligrosas para ellas.

Águila imperial ibérica (Aquila adalberti). Foto: Arsenio González.
No faltan los avistamientos regulares de las águilas culebreras, algunas de ellas reproductoras en la zona, pero que se ven reforzadas con la llegada y paso de individuos migrantes.

Águila culebrera (Circaetus gallicus)
Por supuesto, la bellísima cigüeña negra, es el objetivo principal de nuestras visitas al Pardo y no faltan en ninguna de nuestras jornadas hasta prácticamente noviembre.

Cigüeña negra (Ciconia nigra). Foto: Eduardo Ramírez.
En algunas ocasiones, se acercan a nuestro puesto de vigilancia algunos gavilanes, que al igual que la mayoría de especies nombradas en este reportaje, están en migración activa hacia el sur.

Gavilán (Accipiter nisus). Foto: Ángel Martínez Hernando

lunes, 17 de septiembre de 2018

Septiembre en santillana

A sabiendas de la actividad migratoria que tienen las aves en el mes de septiembre, hemos realizado un par de salidas por el embalse de Santillana, con el fin de disfrutar de este periodo anual que nos acerca a aves poco comunes el resto del año.
Una de estas especies es la garza imperial. Más ligada a zonas de carrizal, vegetación ausente en este embalse, la garza imperial realiza paradas estratégicas en zonas húmedas, quizás de menos calidad, para coger fuerzas y llegar a mejores lugares más al sur.
Este año, desde mediados de agosto, se han estado viendo 2-3 individuos, que siguen todavía por el embalse.

Garza imperial (Ardea purpurea)

Otra de las especies esperadas es el águila pescadora. Fiel a sus costumbres, volvimos a encontrar una de ellas posada en unos tocones de árboles secos. Es habitual en ambos pasos migratorios, el otoñal y el primaveral y siempre, por supuesto, una enorme satisfacción poderla disfrutar en la zona durante algunos dias.

Águila pescadora (Pandion haliaetus)

Entre las limícolas, otro habitual es el chorlitejo grande. Siempre con cifras escasas, en esta ocasión sólo pudimos descubrir un individuo acompañado de sus parientes chorlitejos chicos, más comunes en este paraje.

Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)

Chorlitejo chico (Charadrius dubius)

Aunque habitual en la zona durante prácticamente todo el año, ahora en septiembre, el andarríos chico se cuenta  a decenas por las orillas.

Andarríos chico (Actitis hypoleucos)

Y no menos habitual, pero utilizando la zona del embalse como lugar de invernada, van estableciéndose los milanos reales, preciosa rapaz de la que afortunadamente disfrutamos en el entorno con un buen número de individuos.

Milano real (Milvus milvus)

sábado, 11 de agosto de 2018

En busca del lobo III

En los grandes cercados del Centro del Lobo de Robledo, habitan un par de manadas. El espacio es lo suficientemente grande como para que los lobos puedan estar alejados de los observatorios y no visibles, si así lo estiman oportuno.

Lobo ibérico (Canis lupus signatus) en el centro del lobo ibérico en  Robledo
Lógicamente, como se trata de un centro de educación ambiental, los cuidadores entran a echarles de comer cerca de los lugares de observación, para que los niños y el público en general, puedan deleitarse con la imagen espectacular de este gran carnívoro y dejar poso y enganchar, para que nuestras futuras generaciones pongan un interés especial en conservarlo.

Lobo ibérico (Canis lupus signatus) en el centro del lobo ibérico en  Robledo
Todos los lobos del centro son procedentes de cautividad, salvo dos. Uno nacido en el centro y otro rescatado en un incendio con graves quemaduras en sus patas y que se decidió que fuera parte de la familia lobuna.

Lobo ibérico (Canis lupus signatus) en el centro del lobo ibérico en  Robledo
Aunque no dejan de estar en cautividad, pudimos observarles con comportamientos naturales de estatus, como a la hora de comer, si bien, la comida se les va distribuyendo por diferentes zonas para que no haya peleas ni conflictos.

Lobo ibérico (Canis lupus signatus) en el centro del lobo ibérico en  Robledo
 En los cercados, también tenían un par de pozas con agua donde beben y se bañan, adaptando la estancia a las características que suelen elegir positivamente en estado salvaje.
Lobo ibérico (Canis lupus signatus) en el centro del lobo ibérico en  Robledo

Lobo ibérico (Canis lupus signatus) en el centro del lobo ibérico en  Robledo
Decir que las esperas posteriores que realizamos después de esta visita, no tuvieron éxito, cosa que no nos desanimó en demasía y así tenemos una gran excusa para volver por estas maravillosas tierras. Sirvan estas fotos para contemplar y disfrutar de la magnífica estampa de este increible superpredador que tenemos que conservar.
Lobo vivo, lobo protegido.

martes, 7 de agosto de 2018

En busca del lobo II

Entre lluvias, nieblas y fríos, algún día llegamos a ver el solcito. En estas condiciones de luz, los avistamientos son de mayor calidad. Aún así, del lobo, ni rastro. Como días anteriores, ciervos, y algún corzo y jabalí se dejaban ver y los abundantes acentores cantando en lo alto de las ramas de algún pino nos tenía entretenidos.


De vez en cuando miramos a los cortafuegos, donde en ocasiones, el lobo se desplaza con mayor agilidad al estar libre de vegetación.

Cortafuegos. Foto: Eduardo Ramírez.
 Continuamos observando y entreteniéndonos con algunos chochines, currucas rabilargas, cabecinegras y carrasqueñas, abundantes en el matorral bajo de brezo. Cayendo la tarde, nos sorprendió un buen bando de cornejas, entorno a los 80 ind. Nunca antes habíamos visto tal concentración. La luna cercana y clara, anunciaba que la noche estaba cerca. Allí estuvimos hasta el anochecer, sin suerte.

Foto: Eduardo Ramírez.
 Al día siguiente, después de la espera matutina, viajamos hacia la bonita localidad de Puebla de Sanabria. Después de un recorrido por su casco histórico, aprovechamos para comer y degustar los productos de la tierra. Además del disfrute personal de la gastronomía local, siempre intentamos, en la medida de nuestras posibilidades, hacer gasto en la zona y dejar claro que somos turistas de naturaleza. Esta es una de las maneras de que los lugareños empiecen a ver con buenos ojos la conservación del lobo vivo en la zona.

Foto: Eduardo Ramírez.
 Después de la comida, nuestro objetivo era la visita del Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León que se encuentra situado en la localidad de Robledo, a escasos 10 km de Puebla de Sanabria
El Centro del Lobo Ibérico de Castilla y León se ubica en plena Sierra de la Culebra, Reserva Regional de Caza (RRC) y catalogada como Lugar de Interés Comunitario (LIC) dentro de la Red Natura 2000. Este vasto territorio dominado por pinos, robles y brezo reúne las condiciones necesarias para albergar la mayor densidad de población de Canis lupus signatus de Europa. Es tierra de lobos, es la cuna del Lobo Ibérico.
El Centro pretende ser un referente Nacional e Internacional en el estudio, divulgación y educación entorno a esta especie y a la cultura que lleva asociada. En el recorrido por el centro se introduce al visitante en el medio natural del cánido: el paisaje, la flora, la fauna, los usos ganaderos y agrícolas, etc.
En la visita guiada que realizamos, además de aprender sobre su biología, ecología y etnografía ligada al superpredador, pudimos "disfrutar" de la presencia de lobos cercanos en semilibertad en grandes cercados donde se tienen para el avistamiento por parte de los visitantes del centro.

Lobo ibérico (Canis lupus signatus) en el centro del lobo ibérico en  Robledo

Lobo ibérico (Canis lupus signatus) en el centro del lobo ibérico en  Robledo

sábado, 4 de agosto de 2018

En busca del lobo

A principios de Julio, un pequeño grupo de socios de Anapri, emprendimos la aventura de intentar ver al lobo ibérico en la Sierra de la Culebra, Zamora. Ya hace algún año lo intentamos y tuvimos la fortuna de poderlos contemplar en su hábitat natural, pero sabemos que es algo difícil.
Como en la anterior ocasión nos alojamos en Villardeciervos, municipio perteneciente a la comarca de la Carballeda, que se encuentra asentado a los pies de la sierra de la Culebra que delimita su término hacia el sur y configura un paisaje caracterizado por frondosos bosques de repoblación —generalmente de coníferas— y, en menor medida, de bosques autóctonos de roble, melojo y castaño. El casco urbano que constituye la villa, fue declarado bien de interés cultural en la categoría de conjunto histórico en 1987. En él destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y un buen número de grandes casonas de dos y tres plantas construidas en piedra rojiza de sillares o con mampostería bien trabada, en las que destaca el volado al exterior de sus galerías. Junto a estas edificaciones hay otras, también en piedra, que se caracterizan por su mayor sencillez y por utilizar las galerías y las solanas como elementos contructivos ídentificativos.Como no podía ser de otra manera, sacamos tiempo para disfrutar del paseo por sus calles. Muy bonito, si señor.
Como contrapartida negativa, es la localidad en la que todos los años sale a sorteo la caza de un par de lobos de la zona.

Expedicionarios en Villardeciervos. Foto: Eduardo Ramírez.
La busqueda del lobo no es sencilla, y consiste básicamente en apostarse en un lugar elevado desde donde se tenga una buena panorámica y hacer esperas y constantes barridos con nuestros prismáticos al amanecer y al atardecer.

Panorámica Sierra de la Culebra. Foto: Eduardo Ramírez


Barriendo el territorio. Foto: Eduardo Ramírez.
En la zona abundan los ungulados, principalmente ciervos, aunque también hay jabalies y corzos, por lo que la comida del lobo está asegurada.


Macho de ciervo. Foto: Eduardo Ramírez.
Es fundamental también tener un telescopio, ya que los posibles avistamientos suelen ser en zonas tranquilas y generalmente alejadas de caminos y carreteras.

Avistando las zonas más alejadas. Foto: Eduardo Ramírez.
Aunque nuestra visita ha sido en Julio, la Sierra de la Culebra nos proporcionó unos dias de frío, nieblas y lluvia, cosa que no ayudó a nuestros propósitos, pero no desanimó a ningún miembro de la expedición en la búsqueda continuada y activa de nuestro gran cánido silvestre.

Abrigados buscando al lobo. Foto: Eduardo Ramírez.

sábado, 23 de junio de 2018

Zorro (Vulpes vulpes)

Es el zorro uno de los carnívoros más fácil de ver por territorio colmenareño, por sus hábitos diurnos de campeo en busca de comida. Normalmente nos descubren ellos antes y les vemos a la carrera, pero en ocasiones, bajo algunas circunstancias, conseguimos estar cerquita de ellos sin que se percaten de nuestra presencia.

Esto ocurrió en una tarde de la pasada primavera, concretamente en el mes de Abril. Tuve la suerte de descubrir un individuo de espaldas bastante tranquilo observando de izquierda a derecha, quizás en busca de algún sonido que le indicara por donde buscar algún ratoncillo o conejo. Después de un rato, se pone en pie y comienza a caminar hacia mí.

Al contrario que en otras ocasiones en que la reacción hubiera sido salir a toda prisa en dirección contraria, se paró y analizó lo que estaba viendo, sorprendido de no haberme descubierto antes y quizás pensando en que no parecía peligroso ese humano con cámara de fotos en ristre.

Lentamente dió la vuelta y se alejó ligeramente, sin prisa, y se paró de nuevo para rascarse con su pata el cuello, posando con esa carita de relativo placer.

De nuevo se levantó, otro vistazo penetrante al individuo de la cámara, y con total tranquilidad se perdió entre la espesura de las zarzas.


Siempre nos es grato encontrarnos con el audaz maese raposo, como lo definiera nuestro gran naturalista y amado Félix Rodriguez de la Fuente, pero para disfrutar de estos momentos, ya sabéis, salir mucho al campito en silencio, con respeto y observando con gran atención y el resto, ya lo hará la madre naturaleza.