viernes, 3 de septiembre de 2021

Viaje a Galicia (Muxía y alrededores) 1

Hace escasos días que regresamos de nuestro viaje por Galicia. Por aquí os narraremos como se desarrolló todo. 
La idea del viaje se gestó hace meses, cuando nuestros compis Oscar y Samuel, nos propusieron visitar la zona, donde ellos llevan veraneando varios años. Además de disfrutar de los paisajes y aves presentes, el viaje contaría con el aliciente de una salida pelágica para observar aves marinas.
Las fechas serían del 26 al 30 de agosto, aunque algunos llegamos el día 25. La mañana del 26, teniendo en cuenta que el grueso del grupo llegaría a partir del mediodía, los presentes al amanecer, decidimos darnos una primera vuelta por la marisma del Anllons, en la localidad de Ponteceso. Comenzamos el recorrido por el sendero habilitado. Lo primero que vimos fueron varios individuos de Pico de coral (Estrilda astrild), pequeño pajarillo de origen africano, que procedente de escapes de jaulas, se ha adaptado y criado en diferentes espacios naturales. Su observación fue efímera, ya que tras localizarlas en vuelo, se refugiaban rápidamente entre la vegetación palustre. Por los tarays se movían numerosos mosquiteros musicales en paso migratorio, aderezado con los reclamos de los "invisibles" rascones. Martín pescador, garza real, garceta común y algunos ánades reales se podían ver en la entrada de la ría. La marea estaba alta, por lo que la observación de limícolas era bastante limitada, observando algunos andarríos chico y un único archibebe claro. Cuando nos retirábamos, la señal de alarma de unas gaviotas reidoras, nos facilitó encontrar a un joven azor, que terminó posándose en un eucalipto.

Azor joven (Accipiter gentilis)

A la vuelta paramos en A Carballa, donde existe un paseo marítimo con buenas vistas a la ría. La bajada de la marea dejaba playas arenosas donde descubrimos varias decenas de Zarapito real.

Zarapito real (Numenius arquata)

Y en la pequeña playita, junto a las embarcaciones amarradas, descansaban varios ánades reales, chorlitejos grandes y zarapitos trinadores.

Zarapito trinador (Numenius phaeopus)

Alrededor de las 14:30h regresábamos a nuestro alojamiento, Pensión Atlántico, en Merexo, donde habíamos quedado con el resto del equipo "pajarero".
Después de comer y de que l@s compañer@s dejasen sus cosas en las habitaciones, algunos miembros de la expedición descubrieron una rapaz intentando cazar golondrinas. Tras una primera identificación errónea, pensando que se trataba de un halcón peregrino, influidos por el avistamiento de días antes por parte de Samuel, finalmente se trataba de un alcotán, que Ricardo consiguió retratar.

Alcotán (Falco subbuteo). Foto: Ricardo Rodero

También desde el parking observamos cornejas, ratoneros, tarabillas, algún buitrón, algún petirrojo, además de pardillos y escribanos soteños.

Escribano soteño (Emberiza cirlus). Foto: Pedro Juan Sanz.

La tarde organizada por Samuel, nos dirigiría a la cercana cetarea de Merexo y después al cabo Touriñan.
La cetarea es un vivero o criadero de seres vivos marinos, situado en comunicación con el mar. Concrétamente en la de Merexo criaban mariscos y rodaballos. Esta comunicación directa con el mar, aseguraba una gran canrtidad de nutrientes que eran aprovechados por mújoles y otros peces y concentraban diferentes aves en las rocas cercanas.
Algunos cormoranes moñudos buceaban en las inmediaciones para pescar.

Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis). Foto: Pedro Juan Sanz

Por supuesto no desperdiciamos la ocasión para sacar nuestros telescopios y cámaras y observar y fotografiar a todo ser viviente.

Foto: Eduardo Ramírez

Muchas gaviotas patiamarillas, junto a alguna sombría y reidora, nos entretenían y nos servían para que los menos duchos en gaviotas se fijaran en los detalles necesarios para aprender a diferenciarlas. Entre estas, descubrimos algunas cabecinegras, menos comunes en tierra adentro.

Gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus). Foto: Samuel de la Torre

No faltaban los omnipresentes andarríos chico y en las inmediaciones de los muretes del pequeño espigón, se movían algunos vuelvepiedras.

Vuelvepiedras (Arenaria interpres). Foto: Pedro Juan Sanz

Después de estos buenos momentos nos desplazamos hacia el Cabo Touriñan. Este cabo es el punto más occidental de la provincia de la Coruña, de Galicia y de la España Peninsular. El lugar, además de proporcionarnos unas vistas y un paisaje espectacular, nos facilitaría la observación de aves marinas en migración. Convenientemente acoplados en el terreno, no tardaron en verse las primeras aves.

Foto: Eduardo Ramírez

Entre los más abundantes, los alcatraces, de los que pudimos disfrutar en diferentes plumajes, acorde a sus edades, y de los espectaculares picados con los que intentan capturar peces de los que se alimentan.

Alcatraz (Morus bassanus). Foto: Fabián Luján

Alcatraz (Morus bassanus). Foto: Fabián Luján

Alcatraz (Morus bassanus). Foto: Fabián Luján

Alcatraz (Morus bassanus). Foto: Javier Luján

Las observaciones se sucedían. Entre tanto alcatraz, también descubrimos diferentes siluetas y formas de volar. Cuatro aves negras con estructura de anátida, volaban rectas con un batir rápido de alas. Al observar bien, las pudimos identificar como negrón común.

Negrón común (Melanitta nigra). Foto: Samuel de la Torre

Sin quitar la vista del mar, el "esferzo" seguía dando sus frutos. Ahora un bando de ostreros volaban paralelos a los cortados rocosos dirección sur.

Foto: Nuria Marugán

Ostrero (Haematopus ostralegus). Foto: Samuel de la Torre

A ras de agua algunas pardelas baleares que batían las alas rápidamente, y más grandes y comunes, las pardelas cenicientas hacían las delicias de todos nosotros con la observación de su ágil e hipnotizante vuelo.

Pardela Cenicienta (Calonectris diomedea). Foto: Fabián Luján

La tarde seguía avanzando, el sol cayendo por el horizonte y entre alcatraces, descubrimos nuestro primer págalo grande.

Págalo grande (Catharacta skua). Foto: Fabián Luján.

El sol y las nubes coloreaban el final de nuestro primer día de vacaciones, dejándonos una buena ristra de observaciones pajareras y una preciosa puesta de sol que quedará grabada en el recuerdo de cada cual.

Cabo Touriñan. Foto: Nuria Marugán


Cabo Touriñan. Foto: Nuria Marugán


Puesta de sol desde Cabo Touriñan. Foto: Ricardo Rodero


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